Época Tartésica

Tartessos fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. En la mitología aparecía surcada por el río Tharsis y descrita de forma idílica y fantástica, muy lejana de las evidencias que la arqueología ha demostrado. Continue reading

Presentación

Los asentamientos tartésicos del Bronce Final en el valle del Guadalquivir experimentaron a partir del siglo IX a.C., un mayor aumento de las relaciones comerciales con el Mediterráneo. A partir del siglo VIII a.C. se originó la llegada de oleadas de comerciantes de origen oriental a estas tierras, asentándose y cohabitando con la población tartésica.

Los núcleos fundacionales tartésicos se encontraban generalmente asentados sobre los cerros más cercanos al río, controlando el tráfico fluvial. La actividad ganadera marcó el sistema social establecido en el bajo Guadalquivir durante el periodo tartésico produciéndose una reorganización social de la estructura demográfica en el periodo orientalizante. Es sin duda destacable la explotación agrícola y la actividad minero-metalúrgica de esta cultura debida a la bondad de sus tierras.

Tartessos ha sido citada en las distintas fuentes mitológicas, mostrando una visión idílica y alejada a veces de las evidencias que la arqueología ha mostrado sobre esta cultura.


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El Rio

"El río Tartessos, que fluye del lago ligustino por abiertos campos, ciñe por todas partes con su corriente la isla, pero no corre por un solo cauce ni surca de una sola vez el suelo subyacente, ya que por la parte oriental tras tres bocas a los campos, mientrasque con dos veces dos bocas baña la parte meridional de la ciudad. Luego por encima de la marisma (ligustina) está recostado el monte Argentario, así llamado por lo antiguo por su hermosura, pues el estaño brilla en sus laderas espléndidamente y aún mayor esplendor despiden los aires de lejos, cuando el sol toca con sus rayos sus cumbres elevadas. El mismo río arrastra en su aguas partículas de pesado estaño y lleva el rico metal a las mismas murallas (de Tartessos). Después, por donde una vasta región se aparta del salado mar por medio del campo, habita la tribu de los Etmaneos luego, hasta los campos de los Cempsios, se extiende los lleates en fértil suelo; empero los Cilbicenos poseen las tierras marítimas. La fortaleza de Geronte y el cabo del templo están separados por el mar, como hemos dicho más arriba, abriéndose al golfo (Tartessio) entre las cumbres de los dos cabos. El ancho río sale junto al segundo cabo"

Avenio. Ora Marítima, 263-307.

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Cultura

La cultura agropecuaria y de pastoreo del Bronce Final en el Bajo Guadalquivir vino a experimentar un auténtico despertar con la llegada de las primeras relaciones comerciales con el Mundo Mediterráneo en el siglo IX. Lo que se convirtió, un siglo después, en auténticas oleadas de comerciantes foráneos en busca de transacciones y materias primas. El desarrollo comercial estable asentó en nuestro territorio a estos dispares comerciantes que tras su cohabitación con la población tartésica gestaron una nueva realidad cultural y estética denominada Periodo Orientalizante.


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Territorios, Asentamientos y Ciudades

Los núcleos fundacionales tartésicos se encontraban generalmente asentados sobre los cerros más cercanos al río, controlando el tráfico fluvial. Tras la llegada a sus costas de los comerciantes mediterráneos se produjo una mayor concentración de población y asentamientos en ellas. En el interior, se produjo un mayor número de núcleos tartésicos en las riberas del Guadalquivir hasta su desembocadura y prolongación en el Algarve portugués debido, esta vez, al interés por la explotación de los recursos metalúrgicos.


Más información

Bienes patrimoniales

Los Bienes Patrimoniales del periodo tartésico se concentran, sobre todo, en objetos cultuales. Ajuares ricos o menos ricos que obedecen a una liturgia ya asentada y concentrada hacia el mundo funerario. Con una estética mestiza pero llena de matices orientalizantes que proclaman los bellos tesoros auríferos del periodo.


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